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Consejos para
eliminar manchas
de sus
prendas
QUITAR EL OXIDO
DE SUS PRENDAS
Cuando las prendas
de algodón se han
manchado con óxido
hierba en leche
durante unos
minutos. Luego
aclare y deje
secar. El óxido
habrá desaparecido.
Cuando el oxido es
en los pantalones,
agréguele unas
gotas de limón y
sal, déjela así
frotándola de vez
en cuando hasta
que desaparezca la
mancha. Lave como
de costumbre.
QUITAR MANCHAS
DE MERTHIOLATE
Si se mancha
alguna prenda con
merthiolate se
frota la mancha
con un poco de
agua kina y la
mancha
desaparecerá
enseguida.
QUITAR MANCHAS
DE CLORO
Cuantas veces por
accidente nos cae
cloro en la ropa.
Vierte rápidamente
un chorrito de
alcohol sobre la
mancha y asi se
evitara que se
decolore.
QUITAR MANCHAS
DE GRASA
Si su ropa se ha
manchado con
comida grasienta o
aceite, colóquele
inmediatamente
talco en
abundancia sobre
la mancha, déjelo
así por tres (3)
días. Luego,
cepille el talco,
y si la mancha es
resistente repita
la operación.
QUITAR LAS
MANCHAS DE CHICLE
Para retirarlo
siga el siguiente
procedimiento:
Coloque encima de
la mancha,
suficiente hielo
para que se
endurezca el
chicle y así poder
retirarlo. Si
queda algún
residuo se le
quita con un paño
remojado con
trementina.
QUITAR MANCHAS
DE MARCADOR
Las manchas del
marcador se
retiran con la
apliación directa
de cloro en la
mancha. luego se
enjuaga bien la
prenda para que no
se decolore.
QUITAR LAS
MANCHAS DE SANGRE
Para quitar las
manchas de sangre,
lave la prenda a
mano con agua
oxigenada. Luego
enjuague
abundantemente con
agua fría y lave
como de costumbre.
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RUPTURA DE LA
PAREJA
Las
consecuencias
Las
primeras
consecuencias de
una ruptura son
generalmente
peores de lo que
la pareja se
espera cuando toma
la decisión. Tanto
la felicidad, como
la autoestima,
como el estado
financiero se ven
profundamente
afectados.
El
daño es mayor aún
si se llegaron a
compartir
diferentes
compromisos (propiedades,
amistades y, sobre
todo, hijos) y el
nivel de intimidad
era muy alto. Este
mayor malestar al
esperado se debe a
dos motivos
principalmente.
Motivos del
malestar
Antes de la
ruptura la pareja
está preocupada
por qué es lo que
falta en la pareja,
se centra en
observar lo
negativo y las
necesidades que no
están cubiertas,
pero sólo a raíz
de la separación
son conscientes de
que existían otras
muchas necesidades
que si estaban
satisfechas y a
las que no
prestaban atención.
En este momento es
en el que se toma
conciencia de que
se echan en falta
ese tipo de
satisfacciones o
beneficios.
El
paso del tiempo
crea una
dependencia
emocional entre
las dos personas
que integran una
pareja de la que
ni siquiera son
conscientes, por
lo menos hasta el
grado en el que
llegan a serlo
después de la
separación. En el
caso de una
ruptura traumática
deben enfrentarse
al rechazo,
mientras que si
ésta ha sido
amistosa, surgen
los sentimientos
de arrepentimiento
y las dudas. Esa
corriente
emocional persiste
por muy
desagradable que
haya sido la
relación.
Romper una
relación sin
matrimonio
-
Parejas de corta
duración
Dar
fin a una relación
íntima es doloroso
en cualquier caso,
pero está
demostrado que el
hacerlo antes de
llevarse a cabo el
matrimonio es
menos problemático.
Las
parejas que rompen
y no están casadas
tienen una serie
de características
frente a las que
permanecen juntas:
presentan más
diferencias en sus
aspiraciones
educativas, en su
edad, inteligencia
y atractivo físico,
además una de las
partes tendía a
estar más
enamorada de la
otra frente a el
mayor equilibrio
existente en las
parejas que
permanecían
juntas.
Una
fuente de
problemas que
puede detonar la
ruptura es la
diferencia
respecto a los
planes para el
futuro (cambiar de
vivienda, dónde
pasar las
vacaciones…). En
este tipo de
relaciones el
deseo de ruptura
casi nunca es
mutuo y suelen
tomarlo las
mujeres, que son
más capaces de
tomar esta
decisión aunque
sean la parte más
comprometida y que
también aceptan
mejor el ser
rechazadas por sus
parejas cuando
éstas lo hacen. Su
mayor aprendizaje
en el terreno
emocional puede
que sea la causa
de estar más
preparadas para
este tipo de
dificultades.
-
Parejas estables
En
este caso el
divorcio provoca
una gran confusión.
La situación
financiera ha de
cambiar, la
residencia también
(al menos para uno
de ellos), se ha
de acordar cómo se
solucionará el
problema de la
potestad de los
hijos en el caso
en que se tengan…etc.
Por eso el año el
año posterior al
divorcio es el de
mayor declive
emocional tanto
para los padres
como para los
hijos.
Aunque el
incremento del
divorcio está
comprobado, sigue
siendo una
decisión que no se
toma a la ligera
Aún así, existen
ciertos factores
que lo facilitan
incrementando las
estadísticas: la
mayor
independencia
económica de las
mujeres, el menor
estigma social, la
disminución de los
obstáculos legales…en
definitiva, las
alternativas al
divorcio son
mayores y más
viables para la
mayoría de la
gente.
También en este
tipo de relaciones
son las mujeres
las que más toman
la iniciativa para
la ruptura. Suelen
sobrellevar mejor
la tensión
emocional porque
al ser las que lo
proponen no se
sienten tan
rechazadas como el
hombre
Otros factores
importantes que
facilitan el paso
por esta etapa, es
la existencia de
una red de amigos
y familiares que
puedan ayudar, el
buen estado
financiero, una
situación
aceptable de los
hijos y la
existencia de un
amante, aunque
éste sólo sea una
persona de paso.
El
divorcio
-
Los motivos del
divorcio
Es
frecuente que en
el primer año de
divorcio los ex-cónyuges
sientan más rabia
hacia su ex-pareja
que durante los
últimos meses de
matrimonio. Las
disputas legales
por la custodia de
los hijos, la
pensión
alimenticia, los
bienes…contribuyen
de la misma forma
en que lo hace el
instinto de cada
persona de
conservar su
autoestima; se
culpabiliza a la
otra parte.
También el círculo
de amistades de la
pareja se reduce
(les es difícil el
relacionarse con
ambos miembros de
la pareja),
mientras que el
apoyo de los
parientes
políticos suele
ser escaso.
Los
problemas en el
trabajo también
pueden surgir
debido a la
inestabilidad
emocional del
trabajador. Por
todo ello, estas
personas son más
propensas a la
soledad, al
desequilibrio, a
las pautas
inadecuadas a la
hora de dormir,
comer, trabajar,
consumir alcohol y
drogas e incluso a
la promiscuidad
sexual. Esto suele
desaparecer con el
paso de algunos
años, pero en
algunos casos,
sobre todo en
aquellas personas
que no vuelven a
casarse, pueden
permanecer.
La
depresión es más
alta en este tipo
de individuos
según los estudios,
sobre todo si se
han divorciado en
más de una ocasión.
La
presencia de hijos
también contribuye
a la dificultad de
adaptación,
especialmente
cuando aumenta la
carga financiera
sobre uno o dos de
los cónyuges y les
obliga a seguir
manteniendo
contacto. Su
actitud, además,
suele volverse más
irrespetuosa,
exigente o
deprimida para con
los padres,
volviéndose en
muchos casos
celosa e
intolerante ante
el desarrollo de
nuevas relaciones
por parte de ellos.
En
el caso del padre
puede decirse que,
por regla general,
se distancia su
relación con el
hijo año tras año,
no sólo física
sino psíquicamente.
No siempre está en
sus manos el tener
acceso a este
contacto
frecuentemente, a
veces las
imposiciones de la
madre lo
dificultan, por lo
que en ocasiones,
y con el paso de
los años, un padre
divorciado que no
se ha vuelto a
casar ni ha creado
una nueva familia
puede correr el
riesgo de pasar
una vejez
solitaria.
- ¿Por
qué nos
divorciamos?
Por
lo general existe
un distanciamiento
emocional
progresivo que
culmina con el
hecho del divorcio.
También puede
existir algún caso
en el que algún
detonante (por
ejemplo una
infidelidad), lo
precipite, pero
suele ser poco
común si la pareja
goza de una buena
relación.
La
mayoría de los
cónyuges recuerdan
la última etapa de
su matrimonio como
infeliz y, en la
mayoría de los
casos, es la mujer
la que se decide a
proponer un fin
para este malestar.
Tanto en las
parejas jóvenes
como en las
adultas la
decisión se toma
porque se busca
algo más en la
relación que no se
encuentra. La
separación parece
lo más indicado a
esta situación
desdichada. Muchas
de estas
expectativas no
cumplidas se deben
a la mala
información que
sobre el
matrimonio existe
o se pretende dar,
tanto a nivel
religioso, como
social como de una
pretendida
autorealización
personal. La
comparación con la
realidad pone de
manifiesto tales
diferencias.
En
el caso de las
personas adultas
cuyos hijos ya se
han independizado,
el hecho de no
tener que "mantener"
la estructura
familiar les da
vía libre para
tomar la decisión
de la ruptura si
su relación no era
buena. No sienten
ninguna atracción
por pasar el resto
de sus vidas
juntos y creen la
separación lo más
conveniente.
-
Los hijos ante el
divorcio
El
divorcio significa
para un hijo, en
primer lugar, la
dificultad de
poder tener acceso
directo a sus
padres. Durante la
primera etapa este
acceso también se
reduce debido a
los propios
problemas
emocionales de los
padres. La
comunicación no
suele ser
demasiado directa
y al ver que uno
de sus
progenitores
abandona el hogar
paterno-materno,
tienden a
preguntarse si el
otro también les
abandonará.
Sus
sentimientos son
confusos, de
tristeza, se
sienten enfadados
con sus padres e
incluso con ellos
mismos, pues a
veces se culpan de
la separación y
piensan no haber
actuado como
deberían. En
ocasiones
demuestran un
comportamiento
ejemplar con la
esperanza de que
los padres se
reconcilien. Ante
estas situaciones
hay que explicar
claramente que la
causa del divorcio
está en los padres
y que éste es
definitivo.
Mientras se ultima
el divorcio y
después de éste,
las relaciones del
hijo con los
padres cambia y se
desvinculan
afectivamente; no
se encuentran en
condiciones de ser
comunicativos ni
cariñosos y a
veces controlan
poco sus actos.
Esto resulta
especialmente
llamativo cuando
los padres lloran
en sus hombros,
compiten por su
custodia e incluso
llegan hasta el
soborno (emocional
o mediante regalos).
Otra
característica
habitual es su
rechazo frente a
las nuevas
relaciones de
pareja que puedan
entablar sus
padres. Si su edad
no es muy corta,
pueden verse a sí
mismos como el
nuevo "hombre o
mujer de la casa"
y protector del
cónyuge con el que
viven (sobre todo
en el caso de que
éste sea la madre).
La aparición de
una tercera
persona despierta
en ellos la
rivalidad y su
comportamiento
para con él/ella,
puede ser muy
hostil.
La
reacción de los
hijos
-
El tipo de
relación con los
padres
El
apoyo emocional y
el compartir
experiencias en la
vida es un aspecto
esencial en el
desarrollo
emocional de un
hijo. No es tan
importante el que
ambos progenitores
se encuentren en
casa como la
calidad de la
relación que se
desarrolle; aunque
el contacto no sea
excesivamente
frecuente.
No
es extraño el
hallar casos en
los que los hijos
se encuentran
mucho mejor
emocionalmente una
vez que sus padres
se han separado.
Si su relación con
ellos era adecuada,
pero tenían que
soportar las
continuas disputas
entre ellos dos,
el ambiente de la
separación va a
eliminar esa
circunstancia
dañina.
-
El grado de
dificultad del
divorcio
Si
la hostilidad que
se ha desarrollado
durante el
divorcio ha sido
grande, el hijo va
a desarrollar
mayor temor y
enfado, su
bienestar va a
disminuir.
La
adaptación
posterior va a ser
más complicada
debido a la
inseguridad creada,
sobre todo cuando
su vulnerabilidad
se acrecienta
debido a las
continuas riñas
por su custodia y
manutención. Si
además se ve
obligado a elegir
entre uno de los
progenitores, la
situación se
agrava.
-
Los cambios en su
rutina diaria
La
adaptación a su
nueva vida como
hijo de
divorciados será
más fácil si se
conserva intacto
el resto de su
vida. Los cambios
de vivienda, de
ciudad, de escuela,
de normas, de
amigos…van a ser
otras fuentes de
estrés que van a
actuar muy
negativamente en
su ajuste a la
nueva situación.
Es
necesario que los
padres se
conciencien de
este hecho por el
bienestar de su
hijo.
Los
abuelos ante el
divorcio
-
Los padres de la
pareja
Cuando el divorcio
se consuma, es más
probable que los
padres del cónyuge
que ha obtenido la
custodia puedan
ver a su nieto. En
el caso de los
padres del cónyuge
que no obtiene la
custodia, la
situación es más
difícil, sobre
todo si el otro
cónyuge decide
cambiar su lugar
de residencia o si
las relaciones
entre ambas partes
no son buenas.
-
El dolor de los
abuelos
Para muchos de
estos abuelos,
esta es una
circunstancia
dolorosa (también
puede serlo para
los nietos) a la
que a veces tratan
de poner remedio
solicitando
derechos de visita.
Según las
diferentes
sociedades, la ley
actúa de diferente
forma. Según la
opinión de los
psicólogos, la
interacción entre
las generaciones
de una familia es
un aspecto que
puede desarrollar
mucho la capacidad
empática y
aumentar el
desarrollo social
y emocional del
niño, pero como en
todas las
relaciones, se ha
de valorar la
calidad de esa
relación.
El
simple hecho de
compartir un
vínculo de sangre
no garantiza que
la relación entre
un abuelo y su
nieto vaya a ser
mejor que entre
ese nieto y una
persona que no es
de la familia.
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El
aguacate, aliado
del corazón
Contiene ácido
oleico, un tipo de
grasa que ayuda a
reducir los
niveles de
colesterol.
El aguacate es un
fruto de origen
tropical, aunque
actualmente está
disponible en
nuestros
supermercados
durante todo el
año. Está
compuesto por
grasa, principal
componente tras el
agua, por lo que
su valor calórico
es superior al de
cualquier otra
fruta. Aporta una
baja cantidad de
hidratos de
carbono y menor
aún de proteínas.
En cuanto a la
grasa que contiene,
ésta es
mayoritariamente
monoinsaturada; el
72% del total de
grasas es ácido
oleico,
característico del
aceite de oliva.
Asimismo es rico
en minerales como
el potasio, el
magnesio y pobre
en sodio. Destaca
su contenido de
provitamina A,
vitamina E y
ciertas vitaminas
hidrosolubles del
grupo B, como la
B6 o Piridoxina,
importante para el
funcionamiento del
sistema nervioso.
Debido a la
calidad de su
grasa su consumo
está especialmente
recomendado en
dietas de control
de colesterol,
aunque debido a su
elevado aporte
calórico se debe
cuidar
especialmente la
cantidad a
consumir.
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